lunes, 14 de octubre de 2019

Infidelidad por omisión



(La lujuria se relaciona  con la continua  y desmedida presencia de pensamientos de tipo sexual y los pensamientos posesivos relacionados con otra personas, ya sean cercanas o no, también se puede interpretar como la sobreabundante cantidad de estímulos  sensoriales  que excitan los sentidos.)

Claudito empezó a buscarla dos días después de conocerse en la cafetería de la universidad,  le decían  “la pecosa Fernanda”, estudiante  de la facultad de artes de la Universidad Católica era mi mejor amiga, casi, casi mi hermana, siempre extravagante pero con  estilo propio lo cual no deja de ser un concepto impalpable, en el fondo es  la personalidad  distribuida en  un conjunto de características, virtudes, defectos y pensamientos propios. Se caracterizaba por tenerlo todo y parecer no necesitar de nada , “la pecosa” solía vivir en soledad hasta que la rápida empatía generada con Claudio la  conecto a la realidad del mundo , y es que este egresado de la carrera de  Marketing disfrutaba vivir  como un caballero, sin las costumbres  singulares de exagéralo todo , de presumirlo todo , algo que a mi entender  no tiene nada de malo , porque son  formas  practicados por  todos en la actualidad,  inclusive se podía apreciar en él cierto comportamiento  religioso  especialmente a  la hora del  almuerzo  cuando en el comedor y en  medio de todas las facultades  se le contemplaba   orando  como quien agradece a Dios por los alimentos puestos en mesa ,  algo sumamente bizarro para nuestros días.

Claudio me gustó desde el principio, lo describo tal cual lo vi, tal y como  me impactó. Un tipo de 25  años  delgado, guapo a medias pero sumamente alegre, blanco, cabello negro,  de 1.77 de estatura, bastante arisco, lo más interesante de este sujeto no se apreciaba con la mirada, tiene  una esencia especial, desde el principio entendí que no  era un santo, y eso se percibe   solo con ahondar en   sus languidecidos ojos marrones adornados con unas largas pestañas negras similares a las de una mujer maquillada  con rímel. “La pecosa” aunque me cueste decirlo , es una  linda mujer, no llega al metro sesenta de estatura , pero los rasgos  heredados de su guapa morena madre  venezolana  y un  tosco con   ojos verdes y de  rubio padre  peruano  concibieron a una  chica casi blanca  de caderas anchas perfectas   y lindas piernas , pechos perceptibles los cuales no llegan a ser  grandes . Dueña de una cálida sonrisa  debajo de su respingada nariz  llena de pecas complemento ideal  para con sus avispados ojos verdes. Ambos parecían mostrar  la profundidad  del amor  espiritual,  ese amor  que suelen tener los vividos , esos que saben , quieren , desean todo lo que todos anhelamos  pero prefieren la paz y por ello ante cualquier circunstancia ese  presupuesto prevalece.
No pude  evitar el interés , nació, creció y estalló sin solicitarlo en mí , a veces pienso que es algo hormonal, lo asocio con el hecho de ser voluptuosa, mis redondos y grandes pechos  en simétrica proporción a la redondez estructural de mis nalgas y  ciertos detalles  retocados en el quirófano  la imponente estatura  de metro setenta y cinco que poseo  son mis ser  atributos  físicos  siempre deseados  por  los hombres. Suponía  que para todos, pero no para Claudio, jamás vi en él,  la intención de mirar mis características, a pesar de aprovechar la mínima oportunidad para  mostrarme. Su rectitud y sobriedad  me enamoraban poco apoco, aunque dejó de importarme siempre  bajo la tenue circunstancia de saber que era el novio de mi amada  amiga Fernanda, aun así, no importaba impedimento,  y es que iba perdiendo el control de mis sentimientos o de mis deseos , no lo sé. 
No deseaba destruir  la felicidad de  ellos, mucho menos  arrancarle ese amor a Fernanda.  Sabía  hasta donde podía llegar,  simplemente contacto físico. El morbo  se puede volver  adictivo si uno  interiormente lo contempla, y seducir  lo prohibido, ese es mi trastorno .Las circunstancias  me transmitieron varias conclusiones, entre ellas una que me daba total seguridad para ejecutar el plan que a la postre sería la constante de nuestras vidas hasta hoy. El carácter de  Claudio impediría  que él delatara  mí cada vez  más evidente lascivia.
Es viernes , luego de una plática en la terraza de mi cuarto , Fernanda entró  al baño  para acomodarse el cabello, cerró la puerta, fue entonces que miré a Claudio directamente a los ojos y casi de inmediato levanté mi blusa blanca dejando ver mis senos por aproximadamente 5 segundos, evidentemente Claudio se quedó estupefacto, mientras Fernanda lo abrazaba por la espalda luego de terminar con su cabello .Desde ese día hasta la actualidad (casi 4 años después del primer coqueteo) vivo con Claudio un juego al límite , siempre una acción mía, nunca una reacción directa de  él. Solo aprecia, cede mentalmente  y todo termina o vuelve  a empezar.
Claudio se casó con Fernanda  y yo me casé con Miguel, mi novio de toda la vida. Lo cierto es que entre Claudio y yo nunca tuvimos intimidad  pero cada cierto tiempo  me levanto la blusa o paso mis pies por sobre sus piernas. Yo creo que esto es algún tipo de infidelidad y Claudio es tan infiel como yo. 
Norma, mi hermana, es la única persona que sabe sobre el tema, cada miércoles después de tomar café en el café  Estación Azul, hacemos un espacio de silencio antes de confesarnos todo, acompañamos la tertulia con la bella vista   del enorme parque que adorna los exteriores  del exclusivo local.
Al caer la tarde Siempre  nos hacemos la misma pregunta:
¿Hay infidelidad o no?
Por fin hoy encontramos una respuesta y es a  que a este tipo de traición la hemos bautizado como Infidelidad por omisión  por exceso de  lujuria.