sábado, 7 de febrero de 2015

Si el cerrar de mis ojos adelanta a mi madre




Si el cerrar de mis ojos adelanta a mi madre,
dígale por favor que no sufra,
a su lado, susurrando, estaré por siempre,
amor perenne, amor consciente,
sentimiento inmortal a  mi alma empuja,
ese que vive eternamente. 


Le doy gracias perpetúas por su cuidado,
enalteció   almas con caricias,
es el ser mas amado,
selecto  manjar entre delicias.


Si ve  discurrir  una lagrima repítale estas palabras:
“Madre bella, reina mía,pedacito de divinidad,
lávese esa carita,
empezando a sonreír,
esa vida es más bonita nadie sabe que es sufrir.”

Adelantaré  el camino, todos lo  seguimos,
Lloraré idealizando su profundo desconsuelo,
no sabe cuanto  la amé, cuánto la quiero,
allá  en el trono,
de los hombres con alas,
cantaré  esperando,
 llegaré   primero.

Lágrimas tiernas, cubrirán su rostro
impotencia punzante  junto  a mi ruego,
un alma sin cuerpo no camina,
¡no llore más!
¡estoy arriba!
abajo es el lugar del  fuego.

Débiles  rodillas esperando el día,
luz impresionante en cónica medida,
sobre mi cabeza,
el dedo de la muerte,
señala el momento,
afónica voz: 
“Madre bella, reina mía,  pedacito de divinidad,
lávese esa carita empezando a sonreir,
esa vida es más bonita,
nadie sabe que es sufrir.”

No decaigas en  cuidados,
dale forma a mis hermanos,
son los  sueños anhelados,
que mantendrán tu firmeza,
nunca pierdas esas ganas,
eres grande por tu fuerza,
en el universo brillas sola,
de mi mundo, mi alteza.

Es  pausa,
no es despedida.
¡Ni un llanto  más!
¡Por favor madrecita!
Donde quiera que estés,
miraré  vuestro andar.
¡Siempre conmigo!
nunca solita;

       “Madre bella, reina mía
 pedacito de divinidad,
lávese esa carita,
empezando a sonreir,
esa vida es más bonita,
nadie sabe que es sufrir.”