Soy la frase que concluye
la oración del atormentado,
otrora
aparente galán ,
sombra persistente del pasado.
Ella me piensa,
en sus pupilas se nota.
Para con quienes comparte,
aparenta alegría,
lindos ojitos de brillo ígneo.
Mal querubín perdido en la tierra,
ama el dinero ,
al mismo nivel que el afán de ser
referente del supuesto social que indica;
mujer de porcelana no sufre.
No falta algún adulador mentecato,
sujeto fuente de dinero
listo a ser víctima,
de esa experta en el negocio del engaño.
Incrementa sus arcas
al mantener encendida la llama,
mínimo fuego esperanzador para tipos atontados ,
ilusos alucinando conquistarla.
La guapa los hace
pedazos,
con uñas de rubí los rasguña
mientras se empalaga de halagos.
Envidiada por muchas,
reconocida experta es superchería,
joya entre joyas que ningún hombre billetera gorda es digno de
poseer.
Lo sabe y es que en ella regresa ,
una que otra vez,
la espina de la reminiscencia al pasado,
estado efecto retroactivo.
Muestra su lado frágil al pensar en el ayer,
mi nombre se relaciona, eso la aturde.
El rechazo no se olvida.
Recuerda y
voltea, siempre voltea,
cuello de cisne,
arremete envuelta en gran furia,
al compás del ego retrógrado.
Pensarme duele,
no hubo seriedad.
La perla de los duros,
para mí un juguete.
¿Qué sentí?
Explícito deseo,
bajo fútil actitud.
¿Que sintió?
Calidad de degradada.
Su sobre valorada belleza
sin el peso de la hermosura
es sinónimo de nada.
Entonces, me jacto y afirmo;
soy la frase concluyente de aquel atormentado,
por la encantadora sometido y por este escritor honrado,
victoria nacida al no estimar lo externo,
la vida me proclama con el galardón de ser;
el único que le ha ganado.
Merecido rechazo pues
sigue pisando hombres ,
trizas son los antiguos señores.
No importa destruir esposa, hijos, madres ,
impiadoso poder nocivo,
menor a mierda los deja;
enamorados, compungidos,
en hermosura cautivos,
no saciados ,
como ridículos llorones,
guiados por la sensualidad sin poder selectivo,
no emplearon la razón,
al usar de cerebro los cojones.
Sin embargo,
voltea siempre voltea,
cuello de cisne , piel blanca,
no manchada , pecosa,
tanta peca como sed de venganza,
en el cambio definido del gesto,
se nota,
pensarme duele.
Saco cara por el género caído en batalla
soy la frase que concluye la oración del atormentado,
por la encantadora sometido y por mi honrado,
victoria nacida al no estimar lo externo,
la vida me proclama
con el galardón de ser;
el único que le ha ganado
