domingo, 3 de julio de 2016

Yo Soy,un hombre que vence a la belleza.
























Soy la frase que concluye

la oración del atormentado,

otrora  aparente  galán ,

sombra persistente del pasado.


Ella me piensa,

en sus pupilas se nota.

Para con quienes comparte,

aparenta alegría,

lindos ojitos de brillo ígneo.

Mal querubín perdido en la tierra,

ama el dinero ,

al mismo nivel que  el afán de ser

referente del supuesto social que indica;

mujer de porcelana no sufre.


No falta  algún   adulador mentecato,

sujeto fuente de dinero

listo a ser víctima,

de esa experta en el negocio del engaño.


Incrementa sus arcas

al mantener encendida la llama,

mínimo fuego esperanzador  para tipos atontados ,

ilusos alucinando  conquistarla.

La guapa los hace  pedazos,

con uñas de  rubí los rasguña

mientras se empalaga  de halagos.


Envidiada por muchas,

reconocida experta es superchería,

joya entre joyas que ningún  hombre billetera gorda es digno de

poseer.


Lo sabe y es que en ella regresa ,

una que otra vez,

la espina de la  reminiscencia al pasado,

estado efecto retroactivo.

Muestra su lado frágil al pensar en el ayer,

mi nombre se relaciona, eso la aturde.

El rechazo no se olvida.


Recuerda y

voltea, siempre voltea,

cuello de cisne,

arremete envuelta en gran furia,

al compás  del ego retrógrado.

P
ensarme duele,

no hubo seriedad.

La perla de los duros,

para mí un juguete.


¿Qué sentí?

E
xplícito deseo,

bajo fútil actitud. 


¿Que sintió?

Calidad de degradada.

Su sobre valorada belleza

sin el peso de la  hermosura

es sinónimo de  nada.


Entonces, me jacto y  afirmo;

soy la frase  concluyente de aquel atormentado,

por  la encantadora sometido y por este  escritor honrado, 

victoria nacida al no estimar lo externo,

la vida me proclama  con el  galardón de ser;

el único que le ha ganado.


Merecido rechazo pues

sigue pisando hombres ,

trizas son los antiguos señores.

No importa destruir esposa, hijos, madres ,

impiadoso poder nocivo,

menor a mierda los deja;

enamorados, compungidos,

en hermosura cautivos,

no saciados ,

como ridículos  llorones,

guiados por la sensualidad sin poder selectivo,

no emplearon la razón,

al usar de cerebro los cojones.


Sin embargo,

voltea siempre voltea,

cuello de cisne , piel blanca,

no manchada , pecosa,

tanta peca como sed de venganza,

en el cambio definido del gesto,

se nota,

pensarme  duele.


Saco cara por el género  caído en batalla

soy la frase que concluye la oración del atormentado,

por  la encantadora sometido y por mi honrado, 

victoria nacida al no estimar lo externo,

la vida me proclama

con el  galardón de ser;

el único que le ha ganado