Mi esperanza es cantarle,
unisono de delicada brisa,
testigos los pajaritos
vestidos en muchos colores,
no se cansan de emitir sonidos a pico alto.
Deseo adentrarme al todo,
descifrar pensamientos.
Ella,
alegre con fruncido seño,
reflejo en sombras,
rostro suyo
imaginado mio
todas las tardes.
Creo percibir su tirria a la noche.
Dichoso el ojo que puede
mirarla con permiso,
conformidad que yo no he obtenido.
Delgada morena,
digna mirada punta,
marca un rumbo que no se dirige a mi.
en otro sueña, en otro vive,
jovenzuelo desconocido
quien en su corazón decide.
Si no hay futuro,
no muere,
pretendo pensarle,
jugando a lanzarle besos tiernos al silencio,
sin mover los labios,
suplicio matador de cuerpo que no mata
nociva adicción sabor amargo,
certero efecto a paso lento,
más que rico ,
perfecto.
Un plan no existe,
desconozco el arte de seducir ángeles,
basta vivir soñándole,
al borde del delirio,
desplegado,
y muy feliz a sus espaldas.
Se le quiere aunque no lo sepa.
